25 enero, 2007

la mente extendida

¿A qué se debe la intuición? ¿Por qué a veces creemos tener premoniciones? ¿Cómo nos damos cuenta de que en ocasiones estamos siendo observados? El bioquímico Rupert Sheldrake, autor de la Teoría de los Campos Mórficos, aborda los aspectos más ocultos de la mente en su último libro "El séptimo sentido: la mente extendida". Sus ideas transgresoras vuelven a crear polémica ante la ciencia más ortodoxa.
Los avances que ha experimentado la ciencia en este último siglo no tienen precedentes en la historia. La biología, la física, la medicina han obtenido logros hasta hace poco impensables. Sin embargo, nuestros conocimientos sobre el cerebro y la mente son todavía muy limitados. Nadie sabe con certeza qué parte de nuestro cerebro utilizamos, ni cuáles son sus límites, si es que los tiene. Francis Crick, codescubridor del ADN y una de las máximas autoridades en redes neuronales, reconocía hace poco lo primitivo que es todavía nuestro conocimiento sobre las distintas partes del cerebro. Resulta paradójico que lo que nos diferencia como seres humanos, resulte ser una de las últimas fronteras de la ciencia.

En ella hablaba de la idea de que las mentes de todos los individuos de una especie -incluido el hombre- se encontraban unidas y formando parte de un mismo campo mental planetario. Ese campo mental -al que denominó morfogenético- afectaría a las mentes de los individuos y las mentes de estos también afectarían al campo. "Cada especie animal, vegetal o mineral posee una memoria colectiva a la que contribuyen todos los miembros de la especie y a la cual conforman", afirma Sheldrake. De este modo si un individuo de una especie animal aprende una nueva habilidad, les será más fácil aprenderla a todos los individuos de dicha especie, porque la habilidad "resuena" en cada uno, sin importar la distancia a la que se encuentre. Y cuantos más individuos la aprendan, tanto más fácil y rápido les resultará al resto.

La teoría de Sheldrake sostiene que la mente no es tan sólo la actividad del cerebro, sino que éste es el sustento físico a través del cual se puede manifestar la mente.

Tras la publicación de la Hipótesis de la Resonancia Mórfica, Sheldrake realizó a lo largo de los años numerosos experimentos sobre la mente que le han ayudado a desarrollar una nueva teoría, la Teoría de la Mente Extendida, publicada en su último libro El séptimo sentido: la mente extendida.

En la teoría se sostiene una idea que cada vez perciben más investigadores: que la mente no es tan sólo la actividad del cerebro, sino que éste es el sustento físico a través del cual se puede manifestar la mente. Sheldrake incluso va más allá al afirmar que la mente no se encuentra confinada en el cerebro sino que se extiende hacia el mundo que le rodea. Esa proyección mental afectaría e influiría en el mundo y a su vez sería influido por él. La mente por tanto, tendría un poder muy superior a lo que pudiéramos imaginar.

Al profundizar en la idea de que la mente no está confinada en el interior de la cabeza sino extendida hacia fuera, se deducen muchas conclusiones. Por ejemplo, que las imágenes que tenemos de las cosas no se formarían en la cabeza, sino que estarían justo donde parecen estar. Al estar leyendo esta página, no se estaría formando una imagen de ella dentro del cerebro -como defiende la ciencia ortodoxa-, sino que nuestra mente se estaría expandiendo literalmente hacia la página formando una imagen justo donde está. Nuestras mentes se extienden para "tocar" lo que miramos o lo que pensamos, es decir, se extienden hacia personas, lugares y cosas por nuestras necesidades, deseos, odios, ambiciones, etc. La consecuencia es que deberíamos ser capaces de afectar a las cosas sólo con mirarlas o pensar en ellas, algo que Sheldrake prueba en numerosos experimentos.

Sheldrake nos abre la puerta a un nuevo y revolucionario concepto de mente. Saber que cualidades como la telepatía son naturales y se pueden potenciar entre personas cercanas es apasionante. Pero tener consciencia de que nuestra mente se extiende hacia la vida, quizá lo sea más. Los interrogantes que nos deja son muchos: ¿Se aprende a desarrollar estas capacidades? ¿Cómo afectan mis pensamientos a los demás? O, si las intenciones afectan al futuro, ¿cada uno construye su realidad? ∆

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1 comentarios:

Blogger Diana L. Caffaratti ha dicho...

Utopía49:
el artículo me ha interesado en sobremanera. Todo lo relacionado con la actividad mental me apasiona. El dato del autor - de quién no conocía nada hasta hoy -,me viene de perillas para no andar buscando "a tontas" en la escacez de oportunidades para conseguir libros novísimos y con tal temática.
Personalmente,creo que algo hay de cierto en las afirmaciones de Sneldrake (¿te has dado cuenta que el apellido rima copn Mandrake?. No sabría explicarlo. Intuición, nada más... O cosas que me han sucedido...
No imaginamos el caudal infinito que perdemos de aprovechar del campo mental...
Ustedes marchan con ventaja en estos asuntos, ya que .´por ejemplo, la sofrología tiene sus aceptación en los campos Universitarios, mientras que en mi país, se la relaga o confunde con lo esotérico y ocultista. Una pena...

3:54 p. m.  

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